En sus manos y con su creatividad, la porcelana fría ha adquirido una dimensión que desmiente su uso solo para utilitarios y souvenires.La porcelana fría suele tener mala prensa en el mundo de las artesanías. Esa pasta maleable, que puede ser moldeada, modelada y laminada para crear diferentes formas y objetos es considerada una especie de hermana menor de la arcilla y básicamente apta para pequeños trabajos utilitarios,souvenires y objetos decorativos simples, casi carentes de verdadero atractivo artístico. Es un prejuicio común, clásico, porque ese material ha sido utilizado en esos menesteres en forma preferencial desde que se introdujo en el país hace ya casi medio siglo. Pero cuando alguien con el talento y la creatividad de Mirta Fernández la utiliza, la porcelana fría parece cobrar una dimensión insospechada para muchos. Los cuadros, los pesebres, los graciosos gnomos que Mirta modela con esa pasta flexible adquieren una categoría de pequeñas y exquisitas obras de arte, una demostración de virtuosismo que obligan a admitir lo que se autora asegura con énfasis: “todo puede hacerse con porcelana fría, no hay límites”. Manos artesanasY es así, nomás. Con sus manos o con la ayuda de moldes, Mirta elabora desde centros florales hasta canastos y con el soporte de estructuras hechas con alambre, unas simpáticas e inimitables esculturas de “duendes de las flores”, primorosamente pintados con óleo o con acrílico. Son creaciones realmente magnificas las de esta artesana quecomenzó desde muy pequeña a trabajar y divertirse con la decoración de tortas hasta que descubrió, hace unos 20 años, la versatilidad de la porcelana fría para aplicarla a esa deliciosa tarea que tenía como oficio. A partir de allí, la porcelana fría se convirtió en otro valioso auxiliar para esos trabajos hasta que cobró una dimensión propia, más cercana a esa ausencia de fronteras creativas que ella le atribuye, como la tiene en otros países como Gran Bretaña y Holanda, donde ya ha adquirido un importante desarrollo.Convertida en una especialista ¿o una artista?, hoy Mirta dedica gran parte de sus días a enseñar a darle forma y expresión a bollos de masa elástica que se transforman en objetos diversos, de mayor o menor calidad, según la habilidad y la creatividad de cada alumno o alumna. Lo hace en su Zárate natal, donde dicta cursos y seminarios al que concurren desde novatos en esta técnica artesanal hasta profesores de diferentes lugares de la provincia y del país y ahora también en Buenos Aires, donde ha comenzado a demostrar que la porcelana fría es realmente un tema para tener bien en cuenta. |